Son peores las riadas cuando son por dentro. Cuando tus pensamientos hacen que el corazón se acelere y los ojos escuezan.
Mientras fuera llueve y una gotera inunda mi salón, miro por la ventana pensando que quizás no sea yo quien me equivoque, sino que has sido tú. Tú, por no estar mirándome bajo la lluvia, por no contestar a mi llamada, por dejarme marchar…
Pero yo no voy a ser quien te haga ver que esto no es una guerra.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario